El Restaurant Casa Calvet se encuentra situado en la Casa Calvet, edificio que creó el genial arquitecto catalán Antoni Gaudí para un empresario textil, cuyas oficinas de contabilidad, gerencia y salas de juntas han sido convertidas en comedores semiprivados, en los que hemos pretendido rescatar el gusto y la elegancia para deleite de nuestros clientes.

El Restaurant Casa Calvet es un lugar único y exclusivo donde comer se convierte en una experiencia sensual que mezcla lo más innovador de la cocina actual con la belleza de la obra de Gaudí.


 

Casa Calvet

Antoni Gaudí, 1899

En 1898, la viuda del industrial textil Pere Màrtir Calvet i Carbonell encargó a Gaudí que proyectara una casa de viviendas en el solar de la calle de Casp, n.º 48. Pese a tratarse de un simple espacio entre medianeras, el lugar estaba enclavado en el señorial barrio de la Dreta de l’Eixample, sede de la alta burguesía. Ignoro la razón por la cual Gaudí hizo entonces su obra más convencional y menos arriesgada, hasta el extremo de que al observador no avisado esta fachada le pasaría inadvertida; sabiendo como era el personaje, resulta impensable siquiera maliciar que fuera presionado por el cliente.

La fachada, toda ella levantada en sillares parcialmente desbastados, sorprende por su simetría, pues fue la única vez que la cultivó. El ritmo entre vacíos y llenos, entre piedra lisa y ornamentación, aparece muy equilibrado y funcional. La tribuna es, en la parte baja, la pieza que más destaca. Se trata de un volumen atrevido y que tiene la voluntad ostensible de protagonizar tal espacio, mediante una fructífera combinación de hierro forjado y de piedra, que trazan historiados elementos decorativos, tratados con realismo, y que nos permiten reconocer un ciprés, un olivo, el escudo de Catalunya o los cuernos de la abundancia. Hay que dirigir la vista al remate para dar con la otra parte más llamativa, que trazó sobre plano lineal mediante un doble piñón. Precisamente allí sitúa los balcones más originales, con sus correspondientes cabrias para izar muebles, que anuncian el estilo que empleará en la casa Batlló. Es precisamente en la culminación de la fachada en la que colocó unos elementos ornamentales estrechamente ligados a la personalidad de Calvet, pues aparecen las testas de san Pedro Mártir, san Ginés notario y san Ginés cómico, los tres, patronos de Vilassar, pueblo natal del propietario. Pero aún hay unos guiños más: enmarcan la puerta principal dos columnas labradas de tal forma que evocan las bobinas de las industrias textiles de la razón social y sobre la barandilla de la tribuna unas setas, para complacer así su conocida afición botánica del pater familias.

No hay que perderse la portería. Y hay que comenzar por los picaportes, enormes, de hierro forjado en forma de cruz, que al ser accionados, golpean una chinche, encarnación del mal. Los azulejos del arrimadero, las columnas salomónicas bien torneadas, las pinturas del techo, el banco y el espejo, pero sobre todo hay que admirar el ascensor, una inesperada escultura de madera y de recargado hierro forjado.
Y es que uno de los atractivos de la Casa Calvet es rendirse ante el Gaudí diseñador, que aquí se impone tanto por la rotundidad de piezas menores, así las mirillas y los tiradores de las puertas de los pisos, como por un vanguardismo en el mobiliario que aún no había hecho su aparición en el palacio Güell. Para el domicilio del propietario creó unos formidables muebles orgánicos, sensualmente curvilíneos, en madera de roble, que ejecutó el acreditado obrador de Casas & Bardés. Algunas de estas piezas pueden ser vistas en la casa-museo Gaudí. Pero desde hace poco tiempo tenemos la suerte de poder paladear un espacio que siempre fue privado: el despacho comercial del propietario que desde su origen ocupó la planta baja del edificio. Tan preciosa obra, primorosamente diseñada por Gaudí, ha sido preservada intacta y ahora ha sido transformada en el Restaurante Casa Calvet, que ha respetado y potenciado tan sorprendente atmósfera y cuyos fogones están a la altura de las circunstancias. No se pierdan todo este conjunto, en el que destacan, pongo por caso, los bancos de la sala de espera, los bancos bifronte adosados al muro, la carpintería que separa los despachos, el mostrador, los tiradores, las vigas, etcétera. Bassegoda precisa que se trata de muebles machihembrados, es decir, ensamblados y sin un solo clavo.

El matrimonio de Pere Màrtir Calvet i Carbonell/Juliana Pintó i Roldós, tuvo sucesión: Pere, Eduard i Elisa. Los dos hijos siguieron el negocio textil del algodón; vivieron y trabajaron siempre en esta misma casa. Eduard Calvet i Pintó, sin embargo, cultivó también la política. En efecto, además de los cargos propios de su industria (representante de la industria española de las asociaciones de fabricantes de hilados y de tejidos de algodón y presidente del Foment del Treball Nacional) fue candidato del Partit Nacionalista Republicà en las elecciones de la Solidaritat Catalana (el pintor Antoni Utrillo le hizo un magnífico cartel electoral) y fue elegido diputado a Cortes por Arenys de Mar. Luego fue senador por Tarragona. Había nacido en 1875 y murió en 1917.

Lluís Permanyer